Te fuiste el fin de semana y al volver, tu hermosa piscina celeste se transformó en una ciénaga. En Mendoza, el calor extremo y las tormentas de verano pueden arruinar el agua en menos de 24 horas. ¿Por qué pasa esto?

El color verde no es suciedad; es VIDA. Son millones de algas microscópicas que encontraron el ambiente perfecto para reproducirse. Para que esto pase, tienen que fallar tres cosas.

El Triángulo del Agua Verde

1. Falta de Cloro (Desinfección)

Es la causa más obvia. Si el nivel de cloro baja de 1 ppm (partes por millón), las algas empiezan a crecer. En verano, el sol "se come" el cloro muy rápido. Si no usás pastillas triple acción o no reponés cloro líquido diariamente, las algas ganan.

2. pH Desequilibrado (El Cómplice)

Este es el error número uno. Podés tirar 10 litros de cloro, pero si tu pH está alto (arriba de 7.6), el cloro NO FUNCIONA. El agua de Mendoza es "dura" y tiende a subir el pH naturalmente. Aprendé a medir y bajar el pH aquí.

3. Fosfatos (El Alimento)

Los fosfatos son el fertilizante de las algas. Llegan a tu pileta con el viento, las hojas secas, o restos de jabón de la ropa de baño. Si tenés fosfatos altos, las algas crecerán aunque tengas cloro.

El Efecto Tormenta

¿Notaste que el agua se pone verde después de la lluvia? El agua de lluvia diluye el cloro y trae esporas de algas del aire. Además, el viento arrastra tierra y polen. Siempre revisá el cloro después de que llueve.

¿Cómo lo soluciono?

No vacíes la pileta. El agua verde es 100% recuperable con el tratamiento químico adecuado. Necesitás hacer un "Choque" químico para matar todo.

Ver Guía: Cómo Eliminar Algas Paso a Paso →

¿No querés lidiar con los químicos?

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